
Todas hemos cometido alguno de estos errores. La buena noticia: casi todos se corrigen cambiando un hábito, no comprando más productos.
Elegir la base por el tono de la mano
La mano suele ser más oscura que el rostro. Prueba siempre en la mandíbula, con luz natural.
Sellar con polvo todo el rostro
Apaga la piel y marca líneas finas. Sella solo la zona T y debajo del corrector.
Cejas demasiado marcadas o rectas
Rellena con trazos cortos que imiten el vello y peina con gel para un acabado natural.
Rubor demasiado bajo
Aplícalo en la parte alta de la mejilla y difumina hacia la sien: el rostro se ve más levantado y fresco.
Olvidar el cuello
Difumina la base hacia el cuello o elige un tono que se funda con él, no solo con el rostro.
Herramientas sucias
Lava esponjas y brochas cada semana. Un buen producto con una herramienta sucia se ve mal y puede irritar.
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